La hipertensión inducida
por el embarazo, o preeclampsia, se presenta por lo regular después de las 20
semanas de gestación como hipertensión de nuevo inicio con proteinuria (>
300 mg de proteína en orina/24 h). Puede prevenirse con dosis bajas de ácido
acetilsalicílico y a menudo requiere tratamiento con antihipertensivos. Las
formas graves pueden inducir síntomas neurológicos como cefalea, trastornos
visuales, alteración del estado mental, hasta la aparición de convulsiones y
coma que caracterizan a la eclampsia. La eclampsia puede presentarse antes,
durante o después del parto. El tratamiento de la eclampsia incluye la
internación, el control de la hipertensión arterial, el uso de sulfato de
magnesio y la pronta finalización del embarazo.1