La tos crónica es una de las razones más frecuentes
de consulta al médico. La principal función de la tos es mantener la
permeabilidad de la vía aérea por medio del barrido de sustancias activas
respondiendo al ingreso de irritantes que lleguen a ella, y complementando el
clearance mucociliar. La tos es frecuentemente un síntoma de un trastorno
subyacente, por lo cual su tratamiento estará dirigido a eliminar la etiología
o los mecanismos fisiopatológicos que la originan. En ausencia de un trastorno
subyacente identificable, y debido a sus funciones fisiológicas, podría
utilizarse un supresor de la tos en aquellos casos de tos seca, no productiva,
que ocasione dolor o trastornos del sueño.¹