Formulario Terapeutico Nacional

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05.01.01. Analgésicos y antipiréticos

La injuria tisular activa los nociceptores periféricos, fibras aferentes primarias que perciben el dolor originado por una variedad de estímulos, como presión, calor o pH ácido. Se liberan mediadores que sensibilizan los nociceptores y potencian la sensación dolorosa, como bradicinina, ATP, serotonina, leucotrienos y prostaglandinas. Las PGE2 y PGI2 reducen el umbral de estimulación de estos receptores, con sensibilización periférica. La inhibición de este fenómeno explicaría el componente periférico de la actividad analgésica de los antiinflamatorios no esteroides (AINE), mientras que la inhibición de COX1 y COX2 a nivel central reduciría la actividad de PGE2, PGD2, PGI2 y PGF2α, que contribuyen al componente central del dolor.¹

El punto de regulación de la temperatura corporal en el hipotálamo se eleva como respuesta a fenómenos inflamatorios sistémicos, daño tisular, cáncer o rechazo de injerto, produciendo citoquinas pirógenas como IL1β, IL6, TNFα e interferones. Una fase inicial estaría mediada por  liberación de ceramida en el área preóptica del hipotálamo anterior, seguida de la inducción ciclooxigenasa 2 (COX2) y producción de PGE2, que a su vez actuaría sobre los receptores EPr3 y EPr1 de las neuronas termosensibles. Como respuesta, el hipotálamo promueve una mayor generación de calor y reducción de su pérdida, con aumento de la temperatura. Los AINE actúan como antipiréticos al inhibir la producción de PGE2 dependiente de COX2.¹

BIBLIOGRAFÍA

1.   Grosser T, Ricciotti E, FitzGerald GA. Cap 42: Farmacoterapia de la inflamación, fiebre, dolor y gota. En: Brunton LL, Knollmann BC (Eds). Goodman & Gilman’s Las bases farmacológicas de la terapéutica, 14ª ed. New York; McGraw-Hill: 2023.

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