El
cerumen cumple una función de protección en el conducto auditivo externo y sólo
necesita removerse si causa hipoacusia o interfiere con el examen del tímpano.
Debe desaconsejarse al paciente la remoción del cerumen en ausencia de
síntomas, en especial el uso de hisopos u otros instrumentos con ese fin. La
remoción se obtiene con el lavado auricular con agua entibiada a la temperatura
corporal. En general se evita el lavado en pacientes con perforación timpánica,
historia de otitis externa recurrente o de cirugía otológica previa. Tampoco se
recomienda el lavado en el oído funcionante de un paciente con sordera
unilateral.
Previo
al lavado auricular puede ablandar el cerumen con la instilación de bicarbonato
de sodio. También son útiles el aceite de oliva y el de almendras.¹
BIBLIOGRAFÍA
1. Clegg AJ, Loveman E, Gospodarevskaya E, et all. The safety and
effectiveness of different methods of earwax removal: a systematic review and
economic evaluation. Health Technol Assess. 2010 Jun; 14(28):1-192. doi: 10.3310/hta14280.
PMID: 20546687.